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La lucha es dura…

Nuestros programas y tratamientos están enfocados en evitar que la afección vuelva a manifestarse.

Catálogo de servicios de Recurrencia

En el paciente con cáncer, es importante adicionar en algunos casos, medicamentos que potencien la respuesta inmune anti tumoral al promover una respuesta clínica ideal. En los pacientes con cáncer, de manera general, hay un ambiente inmunológico clínicamente abatido y generalmente es promotor de la progresión maligna. Estos tratamientos pueden ayudar al sistema inmunitario a atacar al cáncer directamente o a estimular al sistema inmunológico.

Por ejemplo, existen elevadas concentraciones de ciertas moléculas Inmunodepresoras como la interleucina 6 (IL 6 Interleucina 10 (IL 10 factor de necrosis tumoral alfa (TNF alfa), factor transformante de crecimiento beta (TGF beta), prostaglandina E 2 etc, y mediante este tipo de tratamiento se eliminan estos factores pro-tumorales

Por otro lado, se promueve la producción racionada de otras sustancias como interferón gamma e interleucina 12, los cuales tienen efectos anti-tumorales directos e indirectos.

En nuestros pacientes se realizan estudios para detectar anticuerpos anti-Epstein Barr, Citomegalovirus, etc, los cuales son muy importantes ya que de estar presentes, intervienen de manera muy negativa en la función inmunológica antitumoral que potenciamos con nuestros tratamientos.

En la clínica OMA se realizan diversos estudios para determinar el estado del sistema inmunitario para así tener una mejor y más profunda comprensión del pronóstico y evolución de una enfermedad. Dentro de estos estudios se encuentra el ELISA, que sirve para determinar la respuesta inmunológica humoral, es decir, la producción de anticuerpos, contra proteínas identificadas como de mal pronóstico. Se realizan de manera periódica para monitorizar como se va adecuando la respuesta inmunológica del paciente ante tratamientos y terapias personalizadas.

La expansión de células T se realiza para determinar la respuesta inmunológica celular (células T). Se mide la proliferación y actividad metabólica de las células T, ante la estimulación a diferentes concentraciones de los péptidos del mismo conjunto de proteínas de mal pronóstico que usamos en el estudio de ELISA.

En el área de prevención oncológica, se toman acciones para reducir el riesgo de contraer cáncer. Esto puede incluir desde mantener un estilo de vida saludable, evitar exposición a sustancia conocidas que causan cáncer, tomar medicamentos o vacunas que puedan prevenir el desarrollo de cáncer, y realizar estudios de detección temprana.

La microbiota humana es el conjunto de genes de los organismos microscópicos presentes en nuestro organismo. Este conjunto de microorganismos está integrado principalmente por bacterias, virus y hongos. Hoy en día se conoce que millones de microorganismos están jugando un papel esencial en la regulación de numerosos procesos fisiológicos. Entre estos procesos, cabe destacar la actividad de las enzimas digestivas, la síntesis de vitaminas del complejo B, la interacción con el sistema inmunológico, o la protección frente a organismos patógenos, entre otros.

Existen evidencias de que la microbiota influye sobre el desarrollo de cáncer. Por ejemplo, la bacteria Helicobacter pylori, presente en la microbiota del estómago de algunas personas, puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de estómago. Otros ejemplos son el virus del papiloma humano (HPV) en el cáncer de cérvix y el virus de la hepatitis C (HBC) en el cáncer hepático. Estos microorganismos generan inflamación crónica, mecanismo por el cual se relacionan con el cáncer, mientras que por otro lado hay microorganismos con acción antitumoral.

Mediante la utilización de diversos medicamentos, se pretende la eliminación de esos microorganismos con propiedades pro-tumorales, conservando los de acción anti-tumoral. 

Diversos estudios han permitido identificar péptidos inmunogénicos de proteínas pro-tumorales que son clínicamente relevantes y tienen impacto en la respuesta al tratamiento y el pronóstico del paciente. La terapia celular antígeno específica consiste en la aplicación de estos péptidos ìnmunológicamente relevantes, los cuales serán presentados a las células presentadoras de antígeno, posteriormente son reconocidos por los linfocitos que atacan proteínas tumorales ya sea en el sitio tumoral o en el sitio donde se encuentren.

Se diseña un plan terapéutico individualizado para cada paciente mediante la combinación de ciertos medicamentos que han probado su eficacia en el tratamiento oncológico, en la inmunomodulación y en la quimioterapia inmunogénica.

Para realizar la evaluación inmunológica integral, tomamos en cuenta el tipo, dosis y tiempo de tratamiento recibido por el paciente. El tratamiento puede dividirse en varios subtipos, tales como inmunomodulación básica oral en donde se utilizan medicamentos para estimular y orientar al sistema inmunológico del paciente, desde distintos tipos de abordaje terapéutico.

La inmunoterapia básica que utiliza medicamentos más específicos con mecanismos antitumorales bien conocidos como estimulación de células Th1, inhibición de replicación tumoral, disminución del estroma, entre otros.

En la inmunoterapia avanzada se usan medicamentos con distintas propiedades antineoplásicas que se utilizan en combinación para bloquear o inhibir ciertas vías de señalización que utilizan los tumores para crecer y diseminarse. También se utiliza la terapia citotóxica clásica, en la cual se administran dosis más pequeñas que en la quimioterapia tradicional, para inducir a muerte tumoral inmunogénica.

En la clínica OMA se utiliza la más alta tecnología para realizar un diagnóstico integral, desde el nivel molecular; esto con el objetivo de brindar un tratamiento más personalizado y eficaz, basado en evidencia de expresión de ciertas proteínas por células tumorales y/o células madre tumorales.

Para ellos se hacen una serie de estudios que son complementarios entre sí, como el estudio inmunooncopatológico donde se realiza una evaluación inicial del microambiente tumoral cuantificando los componentes inmunológicos peri y centro tumorales, que nos ayude a evidenciar la respuesta inmunológica tisular inicial contra el tumor. Nos ayuda a  evaluar la cantidad y densidad del estroma tumoral y para diseñar el tratamiento más efectivo para el paciente.

También se cuenta con el estudio de inmunohistoquímica molecular, donde se determina la expresión tisular en el tumor inicial u otros estudios de control, de un conjunto de proteínas ya identificadas como de mal pronóstico que les confieren a los tumores la capacidad de resistencia a tratamientos oncológicos, escape inmunológico, reparación del daño al ADN, capacidad de invasión o metástasis, etc.

Se cuantifican estas proteínas para determinar su porcentaje de expresión, su distribución dentro del tejido y poder calcular el riesgo de recidiva o recurrencia del tumor. Además este estudio nos sirve como guía terapéutica o diseño se abordaje diagnóstico complementario para nuestros pacientes.

El frotis sanguíneo es esencial en el estudio clínico hematológico, ya que nos arroja datos importantes como la cantidad, morfología y dimensión de las células que componen la sangre.

El mouthwash nos permite conocer la respuesta inmune humoral en cavidad oral contra los antígenos tumorales clínicamente relevantes previamente identificados en algunos tipos de tumores.

“Investigamos constantemente para evitar que la afección se manifieste nuevamente.”

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